
Estocolmo es un destino perfecto para una escapada. Una ciudad que, pese a no tener una gran fama, te sorprende cuando la descubres y te deja con ganas de más. Una ciudad en la que te adentras en un museo y ves un barco de guerra sueco del siglo XVII que te deja sin palabras, un metro en donde no paras de hacer fotos o cafés encantadores donde el olor a los bollos de canela (kanelbullar) inunda todo el ambiente. Pasear por su casco histórico es como estar en un decorado, su ayuntamiento una verdadera joya y si vais con niños no faltan los parques y espacios para que jueguen.
Estocolmo no os defraudará y en este post os voy a convencer para que la incluyáis cuanto antes en vuestra lista de destinos. ¿Vamos a conocer la elegante y bella capital de Escandinavia?
CUANDO IR
Aunque a Estocolmo se puede ir en cualquier época del año, si queréis disfrutar de temperaturas agradables y muchas horas de luz de junio a agosto sería la época perfecta. Eso no quita que haya días con lluvia o nublados, o incluso días donde os haga de todo y tengáis que estar poniéndoos y quitándoos la chaqueta cada dos por tres.
Septiembre y octubre también son una buena elección, ya que aunque empieza a refrescar y los días se acortan, hay menos turismo y los colores otoñales siempre son un plus. Además los precios bajan respecto a la temporada alta de verano.
En invierno yo me decantaría por las fechas navideñas, donde disfrutar de sus mercados de navidad y de la ciudad engalanada para la ocasión con luces y adornos. En esas fechas hay unas 18 horas de oscuridad en la ciudad por lo que los planes nocturnos serán mayoritarios.
DATOS PRÁCTICOS
– Ruta: En nuestro caso, estuvimos en Estocolmo durante cuatro días completos y no hicimos ninguna excursión fuera de la ciudad. Si queréis descubrir lugares como Sigtuna, Skokloster Castle,el Palacio de Drottningholm o incluso hacer un bonito recorrido por el archipiélago yo le dedicaría una semana como mínimo.
Viajamos con nuestras dos peques, de 3 años y medio y 10 meses por lo que el ritmo fue muy pausado y adaptado a ellas. Sin niñas en tres días también podríais hacer la mayoría de las visitas.
Tenemos pendiente volver y conocer más lugares del país porque la sensación que nos llevamos fue muy muy buena (y repetiríamos Estocolmo un par de días jejeje).
– Vuelo: Volamos con Iberia en vuelo directo desde Madrid. Desde Bilbao también teníamos opciones con Norwegian, pero los precios no nos compensaban, eran muchísimo más caros y con peores horarios. Hay vuelos directos desde varias ciudades españolas, por lo que investigad y hacer cuentas.
– Traslado desde aeropuerto: El Aeropuerto de Arlanda (que es al que llegamos nosotros) está situado 45 kilómetros de la ciudad, pero el trayecto hasta la misma es corto y muy cómodo. Además, tiene muy buena conexión en transporte público.
La línea ferroviaria Arlanda Express realiza el trayecto desde el aeropuerto hasta la Estación Central de Estocolmo en tan solo 18 minutos. En la web de la compañía podéis ver todos los horarios, funcionamiento y comprar los billetes online. Además, si cogéis trayecto de ida y vuelta es más barato, al igual que por comprarlo con anticipación.
Nosotros los llevábamos ya comprados desde España y con el billete en el móvil de forma digital. Tienen una validez de 90 días desde la fecha de adquisición, ojo con esto y chequeadlo en su web por si lo modificaran.
No hay que pasar por las máquinas del aeropuerto para nada, nosotros nos acercamos por si había que activar algo pero no. Simplemente os montáis en el tren y cuando pase el revisor le enseñáis el móvil con el código QR para que lo escanee y listo.
Los niños hasta los 17 años no pagan siempre que vayan acompañados de un adulto.
Y algo que yo no leí en ninguna parte y que nos sorprendió (igual es porque nos equivocamos y nos bajamos donde no era) es que no llegamos a Central Station sino al lado del Comfort Hotel Xpress, donde hay una puerta con un cartel amarillo que indica «Arlanda Express» y un ascensor para bajar a los andenes. Si te alojas en ese hotel mucho no vas a tener que tirar de la maleta jajaja.
Como al llegar a la ciudad salimos por allí, al volver no nos la jugamos y volvimos a hacer el mismo camino.
Y, siempre está la cómoda, aunque más cara, opción del traslado privado. Si vuestro alojamiento está alejado, vais con mucho equipaje o simplemente no os apetece complicaros, esta opción es la mejor. Es llegar y despreocuparte de todo.
Desde que tenemos peques viajeros esta opción la contemplamos siempre. Pero en esta ocasión, al igual que nos pasó cuando visitamos Copenhague en navidad no la utilizamos porque era un trayecto directo y rápido hasta el centro (luego si que tuvimos que caminar hasta el apartamento, pero por suerte hacía muy bueno).
Si reserváis desde el enlace que os he puesto con mi código personal, a vosotros no os costará nada y a mí me ayudáis con el mantenimiento del blog (al igual que el resto de tours o excursiones). Os lo agradezco muchísimo.
– Stockholm Pass (Go City): Es una tarjeta que os permitirá viajar gratuitamente en los barcos y autobuses turísticos de Estocolmo durante el periodo de validez de la tarjeta (24,48,72 o 120 horas) e incluye entradas a varios lugares turísticos como el Palacio Real, Museo Vasa, Fotografiska, o Iglesia de Riddarholmen entre otros.
Es una tarjeta que se puede llevar impresa o utilizar la versión electrónica. Para comprarla podéis hacerlo desde la web de Civitatis.
Como sucede con todos estos tipos de tarjeta, antes de comprarla hay que hacer una «labor de planificación». Ver los lugares que se van a visitar (de forma realista), sus precios y compararlos con el precio de la Stockholm Pass. Así sabréis si ahorráis con ella o no, que muchas veces nos «dejamos engañar» por el supuesto ahorro y finalmente no solo no es ahorro sino que supone un coste extra. En otras ocasiones no, sale muy a cuenta. Miradlo bien.
– Visado: Los ciudadanos de la Unión Europea no necesitamos tramitar ningún visado para acceder al país. Con presentar el DNI en vigor es suficiente (aunque nosotros también llevamos el pasaporte).
Si no pertenecéis a la Unión Europea, consultad los requisitos y trámites.
– Moneda: La moneda de Suecia es la Corona sueca (SEK), por lo que ojo que no podréis usar euros pese a ser un país de la Unión Europea.
Nosotros no llevamos dinero en efectivo cambiado desde España y no nos hizo falta en ningún momento. Todo, absolutamente todo lo pagamos con la tarjeta Revolut.
Antes utilizábamos también la tarjeta N26, pero después de nuestro viaje en verano a la zona de los Cotswolds y el sur de UK donde nos dio infinidad de fallos, optamos por llevarla pero sin cargar y utilizar solamente la Revolut. Estas tarjetas son las que siempre hemos utilizado en nuestros viajes a zonas no euro por el buen cambio y la ausencia de comisiones.
– Seguro: En este viaje decidimos contratar el seguro Heymondo Top porque era el que más se ajustaba a nuestras necesidades pero en su web podeís ver las diferentes modalidades y coberturas.
Aunque llevábamos la Tarjeta Sanitaria Europea, preferimos ampliar las coberturas con un seguro privado, ya que no todas están cubiertas con la TSE. Y viajando con un bebé tan pequeño era impensable hacerlo sin seguro.
La salud es lo más importante y es donde no se debe escatimar. Debería de ser un elemento imprescindible en todos los viajes.
Si accedéis a través de este enlace o pincháis en la foto tendréis un 5% de descuento por ser lectores de fotografiandoelmundo.es (si hay alguna campaña especial como el Black Friday puede ser más).

– Hotel: Al ir con la peque optamos por reservar un apartamento en vez de un hotel. Así teníamos cocina para poder hacerle las papillas, calentarle la leche y desayunar y cenar tranquilamente si no nos apetecía hacerlo fuera.
Además, tendríamos más espacio porque con dos niñas ya el tema se complica (quién me lo iba a decir a mí, que antes solo miraba hoteles «cuquis» jajaja).
Lo primero de todo he de decir que encontrar un apartamento en Estocolmo fue una auténtica odisea. El bueno, bonito y barato no existe. Sobre todo barato.
Las opiniones generales de los apartamentos eran muy malas y las que eran buenas o estaban mal situados (cosa que no contemplo al viajar con peques, la buena ubicación es algo muy importante) o costaban un dineral.
Por ello tuvimos que elegir algo «a medias», por decirlo de alguna forma.
El apartamento elegido fue el Old Town Apartament y los reservamos a través de Airbnb.
Un apartamento con una ubicación excelente para poder visitar Estocolmo a pie, en pleno Gamla Stan, tranquilo y con dos camas grandes, cuna y trona para nuestra hija pequeña (aunque no nos tuvieron estas dos cosas preparadas al llegar y me tocó reclamarlas. La cuna sin colchón ni ropa, pero la apañamos con un nórdico que había de sobra).

Esta era la calle del apartamento, auténtica a más no poder.

La parte B de este alojamiento y que hace que no lo pueda recomendar con tanta alegría es que el baño era horrendo, olía fatal a tuberías, la ducha tenía moho en las juntas, por no hablar de la espátula para limpiar la mampara de la ducha, llena también de moho. Poco me faltó para tirársela a la basura.
Un día nos duchamos nosotros y a las niñas directamente ninguno del asco que nos daba.
La limpieza en general del apartamento era muy superficial y más teniendo en cuenta el precio pagado. No tiene ascensor (es un edificio antiguo) y hay que subir por una escalera de caracol, pero con eso ya contábamos, no fue ninguna sorpresa.
Si volvemos a Estocolmo sin duda reservaría un hotel porque vi muchos con buenísimas opiniones, no tan caros como este apartamento y muy chulos. Pero las circunstancias son las circunstancias y necesitábamos cocina. Eso sumado a la situación inmejorable del apartamento, así como las dos camas y el espacio que tenía hizo que lo eligiéramos. Si lo reserváis ya sabéis la parte buena y la mala.

A 5 minutos del apartamento hay un supermercado Coop (Coop Järntorget) para poder comprar los desayunos y cenas. También hay otro en la estación de tren (Munkbrohallen) pero nos apañamos con el pequeño que estaba más cerca.

Y al ladito también teníamos una cafetería pequeñita pero con un café excelente, donde casi todos los días cogíamos nuestro café para llevar y donde también no nos resistimos a probar uno de sus ricos bollos de canela con un té matcha.


– Internet: En Estocolmo teníamos roaming con nuestra compañía, por lo que no nos hizo falta comprar ninguna tarjeta de datos extra. Si no es vuestro caso, miradlo, ya que tener datos fuera del free wifi es muy importante para poder localizar todos los puntos a visitar, restaurantes, etc.
– Electricidad: En Suecia el voltaje es de 220 V/ 230 V y los enchufes son compatibles con los de España, por lo que no es necesario llevar adaptadores. Si viajáis desde fuera de España mirad la compatibilidad.
– Equipo: La ropa que metáis en la maleta dependerá de la época del año en la que vayáis, ya que no es lo mismo visitar Estocolmo en navidad que ir en verano.
Nosotros fuimos a finales de agosto y aunque hacía bueno también tuvimos que meter algo de ropa más abrigada porque a primera y ultima hora hacía fresquito. Con ropa «abrigada» me refiero a una gabardina, jersey, bufandas ligeras y calzado cerrado. Un paraguas también es imprescindible aunque vayáis en verano.
El equipo fotográfico habitual: cámara con tres objetivos y un pequeño trípode que poco pudimos usar. Con las dos fieras el tema fotográfico es complicado y en una ciudad más.
CONSEJO PAPIS VIAJEROS: No llevéis la maleta llena de pañales y toallitas. Allí se pueden comprar sin problemas y no son caros. Es algo que ocupa mucho y no hay necesidad (salvo que vuestro peque necesite algunos especiales por algún motivo).
El porteo es aconsejable en algunas zonas como Gamla Stan, ya que al haber muchos adoquines el carro anda mal. Se puede ir con él, pero es más incómodo.
Y algo que me sorprendió es que en algunas cafeterías/restaurantes no nos dejaron meter el carro dentro. Nos comentaron que era por un tema de seguridad, por lo que dependiendo de como sea el lugar o dejáis el carrito del bebe en la puerta o no entráis.
Tronas no hay en todos los sitios, algo que me sorprendió bastante tratándose del país IKEA jajaja. Con los cambiadores pasa lo mismo, pero ya estamos acostumbrados a cambiar a la pequeña en el carro.
– Comida: Albóndigas, salmón o rollitos de canela son lo primero que nos viene a la cabeza cuando pensamos en la gastronomía tradicional sueca (Ikea tiene algo que ver en esto jejeje). Y efectivamente estos son platos de la misma, pero el abanico es mucho más amplio.
Comer en Estocolmo no es barato (pero tampoco prohibitivo) y se pueden encontrar opciones muy buenas a buen precio. Nos pareció mucho más caro Copenhague.
Os destaco algunos de los platos más típicos del país.
Köttbullar significa literalmente «bollos de carne», es decir, las albóndigas de toda la vida en España, y es uno de los platos más populares de Estocolmo. La carne puede ser de diferentes animales (alce, cerdo, pollo…) y las acompañan con puré de patata y salsa. Las probamos en varios locales como podréis leer más adelante (hasta hicimos una degustación) y están riquísimas. Además si se viaja con peques son acierto seguro.

Kanellbulle es el famosísimo bollo de canela que se encuentra en muchos países nórdicos. Lo probamos en nuestro viaje por Noruega, también en Copenhague y no podía faltar hacer lo propio en Estocolmo. Perdí la cuenta de todos los que nos comimos, con eso os digo todo.
Asociado al Kanellbulle está lo que ellos llaman «momento fika» que es una tradición cultural que consiste en hacer una pausa para disfrutar de un rico café y unos dulces. Y nosotros nos lo tomamos a rajatabla y todos los días disfrutábamos de nuestro momento fika.

Knäckebröd es un tipo de pan crujiente que veréis en todos los supermercados. Está muy rico para acompañarlo con salmón, queso o mantequilla y hacer una buena tostada escandinava.

Smörgåstårta. Sigo con las traducciones literales y es que significa «tarta sandwich». Se prepara con jamón, camarones, atún y huevo y se va armando por capas de cada uno de estos ingredientes.
Nosotros probamos algo «parecido», el smørrebrød que ya habíamos tenido ocasión de comerlo en Copenhague y nos gustó mucho.

Kroppkakor: Con cuantas ganas me quedé de probar estas albóndigas de patata rellenas de diferentes ingredientes (cebolla y cerdo, cebolla y setas, panceta…). Cuando volvamos a Estocolmo no van a faltar.
Arenques, salmón o pescados con diferentes presentaciones los encontrareis en muchas cartas. Nosotros probamos una sopa de pescado que estaba realmente buena y encima muy barata. Nos gustó tanto que repetimos al día siguiente. Un poco más adelante os lo detallo.
Kall inkokt lax es un plato típico sueco que se prepara con salmón y que se sirve frío. Es la comida tradicional de la Noche de San Juan y se acompaña de patatas y mayonesa.
Una forma muy interesante de descubrir la gastronomía de Estocolmo es reservando un tour gastronómico por la ciudad de 4 horas. Con niñas pequeñas no es lo más recomendable, pero tiene que estar genial.
Y como siempre, después de todos los datos viene lo mejor ¡el detalle de las visitas que hicimos en Estocolmo! Allá vamos.
QUÉ VISITAR
En esta ocasión no os voy a detallar el día a día en Estocolmo, sino los puntos a visitar.
Si que he agrupado las visitas por zonas para que os sea más fácil localizar todo y hacer vuestra ruta ideal.
Al viajar con un bebé y con una niña de tres años y medio nuestro ritmo fue lento, con muchas paradas e incluso con retiradas al apartamento a media tarde para descansar.
Prácticamente todo lo vimos caminando y solo cogimos un barco el día que fuimos a Skansen. Estocolmo es una ciudad para pasearla y la ubicación tan buena del apartamento lo hizo posible.
GAMLA STAN
Empiezo fuerte, y es que el centro histórico de Estocolmo es una verdadera maravilla.
La imagen icónica de casas de colores estrechas en la plaza Stortorget fue lo primero que visitamos, ya que estaba a escasos metros de nuestro apartamento, y ¡buf! Nos encantó.


Es la plaza más antigua de Estocolmo, escenario de una masacre en 1520 (el llamado «Baño de Sangre») donde ejecutaron a casi un centenar de nobles.

Ahora está repleta de restaurantes con terrazas desde donde disfrutar de ver a la gente pasar y posar en este decorado de cuento.

Pasamos por ella infinidad de veces al ir o volver al apartamento y en todas ellas no pudimos resistirnos a parar y sacar fotos y más fotos. Y eso es un signo de que es algo muy chulo. No nos defraudó.

Luce muy diferente si se visita a primera hora de la mañana, sin gente, donde puedes sentarte en uno de sus bancos y disfrutar del lugar a solas.

Después, la imagen es muy diferente, pero he de reconocer que es de esos sitios que incluso con gente me gustan porque le dan «vidilla».

Y la vimos con sol, nublado, incluso lloviendo. El verano sueco.

Y aquí va una reflexión a raíz de la siguiente foto.
Muchos dicen que viajar con bebés es «una tontería» porque no se van a acordar. Y efectivamente, acordarse como tal no lo van a hacer, pero siempre van a tener estas imágenes de recuerdo (sí, tengo la misma con mi pequeñita mirando).
Y nosotros ni os cuento (recuerdos, anécdotas, desquicios varios, lo que es en definitiva viajar con peques). ¿Por qué les damos besos si no se van a acordar? Porque les queremos y eso fortalece el vínculo. Viajar y estar el 100% del tiempo juntos también lo hace y no se me ocurre algo mejor que compartir con ellos la pasión que tenemos.

Pero Gamla Stan no es solo Stortorget. Esta zona está repleta de calles con encanto. Mirad que colorido y que bonitas son todas. Es un no parar de sacar fotos.


Y la misma foto pero adornada con dos turistas que pasaban por allí jajaja.

Podréis encontrar la calle más estrecha de Estocolmo (Marten Trötzigs Gränd), callejones fotogénicos, tiendas de recuerdos y cafés muy chulos donde tener vuestro momento zika.

Uno de los cafés que probamos en esta zona fue el Café Scheweizer, donde se puede ver cómo preparan los bollos de canela en directo y además tiene un «rollo» diferente. Quisimos probar su famoso bizcocho de ruibarbo pero ya estaba agotado.



En el Cafe Krans intentamos entrar, pero nos dijeron que debíamos dejar el carro de la peque fuera y como estaba lloviendo y encima es una calle muy concurrida (llamadnos desconfiados), no quisimos hacerlo y no entramos.

Otras cafeterías que llevábamos apuntadas eran: Bellmans Café y Fabrique, una cadena de cafeterías que hay en diferentes puntos de Estocolmo y que nos gustó mucho.
Y si buscáis un restaurante diferente apuntad este nombre: Aifur Krog & Bar. El ambiente de este restaurante hace que te sientas en un auténtico banquete vikingo. Te anuncian a grito pelado cuando entras y puedes beber hidromiel mientras escuchas música en directo.
Las opiniones son muy buenas pero no lo vimos adecuado para ir con un bebé. Lo tengo apuntado para la siguiente visita a Estocolmo y si vais contadme qué os ha parecido.
Si queréis comprar algún souvenir, encontrareis muchas tiendas con las casitas típicas de Stortorget, el famoso Caballo de Dalecarlia, peluches… Nosotros no nos resistimos y compramos un caballo para colgar del árbol de navidad (lo compramos en Skansen, en un «granero-tienda» con muchas cosas chulas) y un peluche de un reno para mi peque mayor.

La clave para recorrer esta zona de Estocolmo es dejar el mapa de lado y recorrer cada recoveco del barrio. Porque donde ves una simple callejuela si te adentras te encuentras con estampas y plazas así de bonitas.


Parece que el tiempo se ha detenido desde la época medieval en cada rincón. Creedme que os va a encantar.

CONSEJO PAPIS VIAJEROS: El suelo de toda esta zona es de adoquines por lo que llevar el carro de bebé (y más los de viaje que tienen las ruedas más finas) se complica un poco. No es imposible pero si incómodo.

Nosotros lo que hicimos fue llevar a la peque en el porteo para que no fuera todo el rato botando en el carro. Al salir de la zona adoquinada la volvíamos a poner en el carro y listo. Es más fácil maniobrar con el carro sin bebe dentro.

Desde que tenemos a las peques optamos por no reservar un Free Tour por las ciudades que visitamos porque es un poco complicado hacerlos con niñas tan pequeñas. Pero si no es vuestro caso, es algo que os recomiendo mucho. Es la mejor forma de tener un primer contacto con la ciudad que se visita, lo echamos mucho de menos.

En la propia plaza de Stortorget se encuentra el Museo Nobel, un museo interactivo donde podréis conocer la vida de Alfred Nobel y de los galardonados.


En Gamla Stan también se encuentra Storkyrkan, la Catedral de San Nicolás. Es la iglesia más antigua de Estocolmo (de 1306) y en su día acogió las bodas y coronaciones reales.

Su interior de estilo gótico-barroco bien merece una visita. Además, podréis ver la escultura de San Jorge y el dragón que se encargó para conmemorar la victoria de Sten Sture el Viejo sobre los daneses en 1471.

Esta escultura tiene una réplica en bronce en una de las plazas de Gamla Stan, seguro que pasáis por ella. Os dejo una foto para que comparéis.

Tuvimos la suerte de coincidir con un ensayo de una actuación de piano y solista cantando y ¡buf! que bonito. Allí celebran actuaciones musicales, tiene que ser una maravilla asistir a una.

CONSEJO PAPIS VIAJEROS: La entrada principal tiene muchos escalones, pero si vais a un lateral encontraréis una puerta con un timbre para poder acceder fácilmente. Así lo hicimos, nos abrieron y ya dentro fuimos a la taquilla a comprar las entradas.
El Palacio Real o Kungliga Slottetes otro de los lugares a visitar en Gamla Stan.
Es la residencia oficial de los reyes de Suecia pero no residen aquí sino en el Palacio de Drottningholm (que no visitamos pero que es una excursión muy típica para hacer desde Estocolmo).
Con más de 600 habitaciones, es uno de los palacios más grandes de Europa.

Se construyó a finales del siglo XVIII sobre los restos de un antiguo castillo medieval que fue arrasado por las llamas. El estilo del palacio actual es barroco italiano.
Tiene diferentes entradas por lo que hay que fijarse bien, sobre todo si os pasa como a nosotros que íbamos con el tiempo justo antes de que cerraran.
En el Salón de Estado o Rikssalen se puede ver el trono de la reina Cristina, protegido por telas de terciopelo azul, y dos estatuas gigantes a ambos lados.

Otras estancias que se pueden ver accediendo desde el precioso Hall con sus imponentes escalinatas son las que os voy a indicar a continuación.

Capilla Real: Esta capilla de finales del siglo XVII está decorada en oro y mármol, tiene estatuas, frescos y un importante órgano.

Apartamentos Reales: Ocupan la mayor parte de las estancias del palacio: habitaciones, salas de recepción y apartamentos para invitados. Los apartamentos reales representan el lujo y la decoración ostentosa de la monarquía sueca.


Una de las salas más bonitas es la Galería de Carlos XI, inspirada en la Galería de los Espejos de Versalles.

El Tesoro: En las bóvedas del Palacio Real se exponen las joyas más valiosas de la monarquía sueca. Se pueden ver coronas de oro o plata decoradas con piedras preciosas que se utilizan en algunas ocasiones.


También se puede ver un abrigo de invierno de reyes, como decía mi hija mayor jajaja.

En otra entrada se encuentra el Museo Tre Kronor donde se pueden ver restos del castillo Tre Kronor que fue destruido por un incendio en 1967, y en otra, la Armería Real (no entramos, ya que hay que comprar un ticket a parte y no teníamos tiempo).


Los tickets se compran en uno de los laterales de la plaza donde se celebra el cambio de guardia y allí te dan un pequeño mapa con las indicaciones.
Os dejo también el enlace a su web donde podéis consultar precios y horarios.
CONSEJO PAPIS VIAJEROS: NO permiten entrar en el Palacio Real con el carro. Hay que dejarlo en la zona que te indican al aire libre, pero expresamente te dicen que no se hacen responsables de él.
Como la bebé estaba bastante impertinente y llovía muchísimo decidimos que mi marido se fuera con ella al apartamento y yo entré con mi hija mayor al Palacio Real.
La visita al Palacio Real me gustó mucho y al ir a última hora no tuvimos ningún tipo de agobio de gente. Hubo lugares donde estábamos las dos solas.

Y sigo con el Palacio Real, ya que uno los eventos que debéis anotar para ver en vuestra visita a Estocolmo es el Cambio de Guardia, que se realiza en la plaza del Palacio Real.
Tiene una gran tradición y es que se realiza desde principios del siglo XVI, ahí es nada.

Se suele acumular mucha gente, por lo que si queréis estar en primera fila deberéis llegar bastante antes para coger sitio.
Nosotros con las niñas no podemos estar a la espera quietos en un sitio, por lo que llegamos unos 15 minutos antes, nos pusimos atrás y el teleobjetivo de la cámara hizo el resto.

Chequead en su web el horario porque cambia a lo largo del año.

Muy cerca del Palacio Real se encuentra una «atracción turística secreta». Me hizo mucha gracia leer esto, porque si lo lees es que muy secreta ya no es. La verdad es que no está en ningún lugar «de paso» y no vimos a nadie allí.
Es la estatua The Iron Boy, el niño que mira a la luna, la escultura más pequeña de Estocolmo y una de las más pequeñas del mundo. Si la buscáis en Google Maps os dice el punto exacto donde se encuentra.

La leyenda cuenta que si tocas la cabeza de este pequeñín volverás a Estocolmo muy pronto. Mide 15 centímetros y es muy curiosa.

En esta zona tenía apuntado un restaurante recomendado para comer las famosas bolas de patata rellenas de carne: Tradition. Pero siempre que pasamos encontrábamos bastante cola y al estar al lado del apartamento nos daba «más pereza» esperar con las niñas y terminábamos subiendo y haciendo la cena allí. Si vais ya me diréis que tal.
ISLA DE RIDDARHOLMEN
Esta isla la recorrimos a primera hora de la mañana ya que era cuando el Ayuntamiento de Estocolmo no estaba a contraluz.

Y vaya paseo más maravilloso. Mirad las fotos que saqué desde la Terraza Evert Taubes. Preciosas, y totalmente solos.

Con el teleobjetivo pude ver de cerca la Terraza de la torre del Ayuntamiento, lugar que visitaríamos otro día y que ya os adelanto que me encantó.

Y si las vistas al Ayuntamiento eran bonitas, las vistas al barrio de Södermalm no se quedaban cortas. Mirad, mirad.

Y ¿Qué me decís de este barquito tan coqueto?

La iglesia Riddarholmskyrkan se encuentra también en esta isla, pero estaba en obras y no pudimos apreciar en su totalidad su bonito exterior.

Es una de las iglesias más antiguas de Estocolmo (siglo XIII) y en su interior alberga el panteón real de Suecia.

Un edificio que me pareció precioso fue el Palacio de Capricornio (Stenbocksa Palatset), con una fachada en tono rosa pastel maravillosa.


Justo enfrente se encuentran los Juzgados Municipales (Svea Hovrätt), un palacio que fue la residencia real tras el devastador incendio que dejó en ruinas el castillo de Tre Kronor.

El conjunto de la Iglesia (si no hubiera estado en obras), el Palacio de Capricornio y los Juzgados hacen de esta plaza un lugar muy bonito y muy colorido.

Y si vais a esta isla (cosa que os recomiendo encarecidamente) pasaréis por Riddarhuset, la casa de la nobleza o la casa de los caballeros, con su imponente fachada.


AYUNTAMIENTO DE ESTOCOLMO
Ahora le toca el turno a otra de las visitas estrellas de Estocolmo: su Ayuntamiento.
Este majestuoso edificio que se inauguró en 1923, está formado por más de ocho millones de ladrillos y tiene una torre de 106 metros de altura con unas vistas de infarto (luego hablaré de ella).
A su interior solo se puede acceder con visita guiada en inglés o en sueco y previamente hay que reservar y pagar en su página web. Los tickets los ponen a la venta una semana antes. Ojo si vais en temporada alta porque se suelen agotar.
Si quisierais realizar esta visita pero con un guía en español, podéis reservar este tour con Civitatis que tiene buenísimas opiniones.
CONSEJO PAPIS VIAJEROS: La visita se puede hacer con el carrito de bebé sin problema. Los escalones de la entrada se salvan con una rampa que hay en un lateral y una vez dentro, en vez de usar la escalera principal te acompañan a un ascensor tanto para subir como para bajar.
Dentro, los peques no pueden tocar nada, por lo que hay que andar con mil ojos, sobre todo en la Sala del Consejo donde está todo «muy cerca» y tienes que estar parada escuchando la explicación del guía (atención al techo, que es precioso e imita las casas comunales vikingas)


No puedes meter mochilas grandes, pero puedes dejarlas en las taquillas de forma gratuita.
Cuando te escanean la entrada te dan una pegatina que debes llevar visible en todo momento y listo. ¡A disfrutar del precioso ayuntamiento y de las explicaciones de la guía que os toque!
La primera sala que se visita nada más entrar es el Salón Azul. Curioso nombre cuando es todo de ladrillo rojo. Y es que inicialmente las paredes de este salón iban a ser pintadas de color azul, pero finalmente no lo hicieron. En este salón tiene lugar el banquete que se celebra después de la ceremonia de concesión del Premio Nobel.

Pero la sala estrella de la visita es el famoso Salón Dorado, nombrado así porque está revestido de mosaicos creados con 19 millones de trozos de pan de oro.

Te deja sin palabras cuando lo ves por primera vez, es impresionante.
A nosotros nos recordó a los mosaicos que unos meses antes habíamos visto en nuestra ruta por Sicilia en lugares como la Catedral de Monreale, el Palacio de los Normandos en Palermo o la Catedral de Cefalú.
Según comentó la guía, los normandos (descendientes de los vikingos) lograron expulsar a los árabes en Sicilia y el sur de Italia y construyeron sus iglesias en estilo bizantino con mosaicos espectaculares. Los arquitectos suecos de primeros del siglo XX imitaron ese periodo de expansión y grandiosidad del pueblo escandinavo en Europa.

En dichos mosaicos se representan los eventos más importantes de la historia de Suecia desde el siglo IX hasta la década de 192o. Pero lo que más llama la atención es ella: la Reina del lago Mälaren, es decir, Estocolmo en forma humana presidiendo el salón.

Está sentada en un trono y junto a ella se representaron figuras y edificios del resto del mundo como la Estatua de la Libertad o la Basílica de Santa Sofía.
En este salón es donde se celebra el baile de la gala de los Premios Nobel, vaya lujazo.

Pero aquí no acaba la cosa y es que, si sois previsores, también habréis comprado con anticipación en la misma web que os indicaba antes, las entradas para poder subir a la Torre del Ayuntamiento.
Y es que os podéis imaginar que vistazas se tienen de la ciudad de Estocolmo a 106 metros de altura. Impresionantes.

Mirad los horarios y fechas de apertura, ya que según leí, hay periodos del año en los que permanece cerrada.
Para subir podéis ir por las escaleras o coger un ascensor que te evita la mitad de la subida. La otra mitad hay que hacerla por las escaleras y rampas que hay, pero no son nada complicadas.


Además, para hacer la subida más amena, se pueden ver las exposiciones que hay en varias de sus plantas.


CONSEJO PAPIS VIAJEROS: Usad el ascensor si vais con niños muy pequeños para que no se les haga duro. Después porteo o brazos, los carritos no están permitidos.
Una vez arriba las vistas os dejarán sin aliento. ALUCINANTES. Las mejores de toda la ciudad.
Ojo con la hora a la que hacéis la visita para no pillar el sol de cara y que os fastidie las fotos.

Una foto panorámica con la aguja dorada con las tres coronas reales, símbolo heráldico del poder sueco, no podía faltar.

Tened en cuenta que el tiempo para estar arriba es limitado, por lo que hay que ser rápido sacando las fotos que se quieren.

Bajando de la torre pensaréis que ya está todo visto en el Ayuntamiento, pero no. Todavía falta un lugar muy especial: el Parque Stadshuset.

Desde los jardines del ayuntamiento hay unas vistas muy bonitas a Riddarholmen.

Vimos a una pareja de novios sacándose fotos aquí y la verdad es que no me extraña, el sitio es muy bonito. El tiempo tiene que acompañar, eso sí.

Y al igual que pasa con las vistas desde lo alto de la torre, si os encontráis el sol de frente la panorámica no será la misma. Tened en cuenta este tema si os gusta sacar fotos bonitas.
ISLA DE DJURGARDEN
MUSEO VASA
Cuando planteé hace unos años este viaje a Estocolmo leí que el Museo Vasa estaba cerrado por restauración. Esto hizo que cambiáramos de destino, ya que para nosotros esta visita era un imprescindible. Por ello, Estocolmo se quedó en la recámara hasta ahora.
Y es que poder ver un barco de guerra sueco del siglo XVII es algo que te deja con la boca abierta. Por su tamaño, sus detalles y su historia. 69 metros de eslora, 59 de alto y 64 cañones y un peso de 1.200 toneladas, ahí es nada.

Este barco, debido a un error de cálculo en el peso de su parte superior, se hundió a los pocos minutos de zarpar del puerto de Estocolmo en 1628. El barco se inclinó debido a una ráfaga de viento lo que hizo que el agua entrara por las troneras de los cañones y se hundiera.

En el naufragio al menos 30 tripulantes perdieron la vida (de unos 150 que se estima que iban a bordo).
El barco estuvo en el fondo del mar hasta que 333 años después, en 1961, lo sacaron y hoy tenemos la inmensa suerte de poderlo admirar en este museo. No os lo perdáis por nada del mundo.


Además de ver el barco y sacarle cientos de fotos, en el museo se pueden ver exposiciones, proyecciones sobre la historia del Vasa y hasta recreaciones de los rostros de los náufragos ¡Todo es interesante!


También hay una maqueta de cómo era el barco (con sus colores). En la foto de arriba podéis ver las piezas policromadas de forma individual y abajo en la maqueta.

Es una visita que te atrapa y a la que nosotros le dedicamos bastante tiempo, aunque esto es algo muy personal.
Las entradas las cogimos de forma anticipada en su página web y nos ahorramos la cola presentando directamente el código QR en el móvil.
Se reserva día, no hora, por lo que es mucho más flexible que la visita al Ayuntamiento.
Había bastante gente pero nada agobiante. Al final tienes un montón de plataformas, ángulos y lugares desde el que poder ver el Vasa y la gente se dispersa.

¡Ojo! Hace fresquito dentro, ya que para poder conservar el Vasa en óptimas condiciones la temperatura es de unos 18 grados. Por ello, una chaqueta no viene mal.
Tampoco hay mucha luz, por lo que las fotos sin trípode pierden calidad pero os aseguro que las fotos no reflejan la grandiosidad de este barco. Hay que verlo en persona.

Si quisierais realizar una visita guiada por el museo en español la podéis reservar directamente aquí. Es una actividad que tiene muy buenas opiniones.

CONSEJO PAPIS VIAJEROS: Se puede acceder sin problema con carrito de bebés salvo en la cafetería, donde debes dejar el carro antes de la puerta giratoria dentro del museo y recogerlo después (no tuvimos ningún problema). Para acceder a cada una de las cinco plantas que tiene hay ascensor.
Hay cambiadores en los baños del restaurante del museo y tronas. La comida rica y a precio razonable. Nos coincidió que las niñas tenían hambre y la verdad es que estuvo muy bien.

Desde uno de los accesos que hay al Museo Vasa se puede ver un jardín muy bonito, que además tiene vistas al Museo Nórdico.


MUSEO JUNIBACKEN (PIPPI CALZASLARGAS)
Y seguimos con otro museo en la isla de Djurgården. Pero este no es un museo para todos los públicos. Los niños y los seguidores de la adorable Pippi Långstrump disfrutaran a tope de este lugar, entrando en una recreación de su casa, poniéndote su ropa o incluso montándose en su caballo de lunares, el Pequeño Tío.

Pero en Junibacken no solo está la casa de Pipi. También hay otros escenarios con personajes de la literatura sueca, cuentacuentos (en sueco) y hasta un tren flotante (Story Train) que te sumerge en un fascinante viaje por los cuentos más populares de Astrid Lindgren.

Este es un plan perfecto si vais con niños, será su momento y su museo. O bueno, si queréis sentiros niños de nuevo y verlo. Es muy divertido.
En el museo no se permite entrar con el carrito de bebé, los carros se dejan fuera, en una zona que tienen habilitada para ello (yo no vi vigilancia alguna).

Las entradas son algo más baratas si se compran online. Os dejo el enlace a su página web con los horarios e información del museo.
Solo os puedo decir que mi hija mayor después de conocerlo quería volver todos los días.

Al salir del museo os recomiendo acercaros al paseo que hay a mano izquierda. Tiene unas vistas maravillosas de la ciudad.

DJURGARDSSTADEN
Si el tiempo os acompaña y os apetece pasear después de ver los museos anteriores (u otros que hay en la isla), hay una pequeña zona de casitas de madera de colores del siglo XVIII que es una monada.

La visita es muy rápida y encontraréis rincones así de bonitos.

Y lo que puede ser una visita rápida se puede alargar si sois unos apasionados de estas casitas como yo. Cada rincón es fotogénico y no me pude resistir a inmortalizar estos detalles de las casas, tan coloridos y tan auténticos.



Recordad que son casas particulares y hay que respetar la privacidad de los dueños (lo digo por el tema de fotos y postureo).

Cuando lo visité, coincidió que estaban montando un evento «vecinal» en la calle más famosa, por lo que, aunque pasé por ella, no saqué fotos por educación.
Las casas en esta calle son preciosas. En mi retina las guardo todas (y en las ruedas del carro, que no fue fácil andar con él por los laterales llenos de piedras gordas).


Como podéis ver, poca gente pasaba por allí. No me crucé con ningún turista y vale, la fama merecida se la lleva Gamla Stan, pero me extraña un montón que esta zona no tenga más atención.


Desde esta monada de calles se puede ver el famoso parque de atracciones Gröna Lund.


Si vais con niños mayores o sin ellos y os gustan los parques de atracciones podéis echarle un vistazo. Nosotros no entramos pero se veían montañas rusas bastante potentes.

Os dejo el enlace a la pagina web de Gröna Lund donde podéis encontrar información de atracciones, horarios, espectáculos…


También en la isla de Djurgården está el ABBA Museum que leímos que era muy divertido (nosotros no somos fans de ABBA) o el Museo Nórdico (Nordiska Museet), que tiene una imponente fachada como podéis ver en las fotos.


SKANSEN
Skansen fue el primer museo al aire libre del mundo. Es un lugar donde puedes ver la historia de la vida sueca a través de sus cabañas, edificios y casas tradicionales.

En la mayor parte de estos edificios los empleados llevan trajes de época y elaboran artesanía o tocan instrumentos (se indica expresamente si no se pueden sacar fotos).

En Skansen hay una panadería, un banco, una oficina de correos, la mansión de Hazelius, granjas de diversas regiones y hasta una escuela.

Aquí tampoco nos pudimos resistir a comprar un bollo de canela. No fallamos ni un día.

Mi hija mayor disfrutó mucho viendo los animales de la granja como vacas, gallinas, cerditos o cabras.


También hay atracciones, como tiovivos, en los que si vais con peques os va a ser muy difícil no parar y previo pago, montaros.

Y parques con toboganes. Esta era una visita para ella, mi peque mayor, que también se merece sus ratitos en los viajes. Y Estocolmo es una ciudad en la que disfrutó mucho (el museo de Pippi, Skansen y los bollos de canela fueron sus tops del viaje jajaja).

El recinto es enorme y si tenéis el tiempo ajustado debéis planificar bien que es lo que queréis ver. Podéis ver horarios, precios y el mapa del recinto en su página web.

CONSEJO PAPIS VIAJEROS: Se puede ir con el carro de bebé por todo el recinto sin problema. En la zona de casas tradicionales el suelo es de adoquines, pero es un tramo corto. También hay cambiadores en los baños.

El mal sabor de boca nos lo llevamos cuando tuvimos que pasar por el Nordic Zoo y por el acuario. De hecho estuvimos dudando si hacer esta visita por esta parte del recinto. No nos gustan los zoos y lo que hicimos fue pasar de largo.

Pese a esto, Skansen es un lugar que lo recomiendo, pasamos un día genial. Ver todos estos edificios es como retroceder en el tiempo y sumergirse en los orígenes del país.

Tampoco hay que perderse el bonito mirador que hay cerca de las zonas de los oficios. Un lugar donde sentarse y simplemente disfrutar de las vistas.

Pasamos allí todo el día, comimos (comida cara y mala, mucho mejor llevarse un bocadillo preparado y comerlo tranquilamente en las numerosas mesas que hay para hacer pícnic) y cerramos el complejo jajaja. Entrada amortizada, que no es barata precisamente.

Para llegar a Skansen cogimos el ferry. Los tickets los compramos en la propia ventanilla que hay antes de pasar los tornos y pudimos meter el carro de la peque sin problema.

Queríamos probar este medio de transporte que tanto usan los locales y la verdad es que fue muy fácil y el trayecto, aunque corto, nos gustó mucho. Mirad las vistas. Merece la pena ¿verdad?

En otra visita a la ciudad me encantaría hacer un tour en barco por el archipiélago, pero no tuvimos tiempo y priorizamos otras actividades.

Y si hacéis este trayecto al atardecer la luz que encontraréis es esta maravilla. Fue la que nos encontramos a la vuelta.

BARRIO SÖDERMALM
El Barrio de Södermalm tiene muchos lugares interesantes, por lo que es muy recomendable dedicarle bastante tiempo.
Este barrio era una zona industrial que han reconvertido y ahora está repleto de galerías de arte, tiendas de segunda mano, bares con música en directo y cafeterías chulas.
Podéis hacer un Free Tour que recorre las principales calles del Barrio de Södermalm y conocer más a fondo esta bonita zona de Estocolmo.
Yo os voy a detallar los lugares que visitamos dentro de este barrio.
Sofia Kyrka es una preciosa iglesia situada en la cima del parque Vita Bergen.

Aunque su interior no destaca, su exterior es todo lo contrario y te sorprende al verla. Es muy fotogénica.

Y es que además, si paseáis por los alrededores os encontrareis unas maravillosas casas de madera de color rojo de lo más vistosas.

Nos recordaron muchísimo a las casas que vimos en nuestra ruta por Noruega.


En este barrio comimos en el famoso restaurante Meatballs for the People, donde pudimos probar una degustación de albóndigas típicas suecas y otras con espaguetis que hicieron las delicias de mi peque.
Había cola pero nos acomodaron bastante rápido (en la terraza porque dentro era inviable con la gente que había y además las mesas altas no eran una opción con la pequeña, el carro…).


Después de comer calló el diluvio universal y como no podíamos continuar con las visitas optamos por entrar en el Café Pom & Flora Södermalm a por nuestro momento fika. Curioso que en el local había un cartel donde se indicaba que los niños eran bienvenidos.
Fotografiska es uno de esos museos que debes visitar si eres un amante de la fotografía.

El museo está emplazado en un antiguo edificio de aduanas restaurado que ahora alberga en 5500 metros cuadrados de exposiciones temporales, cortos y videos muy interesantes.

Además, en la última planta hay una cafería «especial».
Y es que hay una parte de la misma que tiene unas vistas muy chulas donde (sin niños jajaja) se puede tomar un café o una cerveza (o incluso comer) viendo pasar los barcos. No os la perdáis.

Y hay otra parte en la misma cafetería, que pese a no tener las vistas, tiene un «rollo» muy chulo.


La entrada la compramos directamente allí, no había cola y entiendo que como es un museo un tanto «específico» será raro que la haya.
Os dejo el enlace a su página web para que consultéis horarios, precios y las exposiciones que tienen en cada momento.
Como curiosidad este museo también está presente en ciudades como Nueva York, Berlín, Oslo, Tallinn o Shanghai.
Y si os apetece una cenita aquí, vimos mesas ya preparadas para la cena y reservadas.

CONSEJO PAPIS VIAJEROS: Al museo se puede entrar con el carro sin problema. Hay ascensores para subir a las diferentes plantas y la cafería tiene una parte que os mencionaba antes, donde se puede estar con las peques tranquilamente sin molestar (porque está apartada) y descansar un poco.
En los baños hay cambiadores.
Atentos a la cara de la chica del cuadro, mirando a mi pequeña como diciendo: «a ver la que lías que no te quito ojo» jajaja.

Otra de las iglesias que se visitan en este barrio de Södermalm es la de Katarina Kyrka, una bonita iglesia luterana con un cementerio a su alrededor de lo más pintoresco. La visitamos tarde y su interior ya estaba cerrado, pero el exterior nos encantó.

Las casas de madera que hay en uno de los laterales de esta iglesia son muy bonitas. Son del estilo de las que os he mencionado antes cerca del parque de atracciones de Gröna Lund.
También llevaba apuntado un mural muy chulo en esta zona para visitarlo pero no nos dio tiempo: Os Gêmeos.
Una visita que es muy recomendable hacerla al atardecer es la del Ascensor Katarina (Katarinahissen), ya que desde la parte de arriba hay unas vistas muy bonitas de la ciudad. Y además es gratis.
Mirad que panorámica más espectacular con el sol poniéndose.

El ascensor es una estructura metálica al aire libre que fue construida en 1881 para unir la zona de esclusas con la zona alta del barrio de Södermaln. Después se remodeló hasta tener el aspecto actual.

Para llegar a la plataforma la verdad es que nos volvimos un poco locos. No está indicado y la zona está en obras, lo que lo complica (igual cuando vayáis vosotros ya está todo terminado). Pero mereció la pena.

Arriba no encontramos mucha aglomeración de gente pese a ser el atardecer. La gente sube, saca unas fotos por las verjas que hay y se marcha. Lo más complicado, como os indicaré después, fue poder montarnos.


Nosotros este ascensor lo «usamos» dos veces: una en la que expresamente fuimos a ver la puesta de sol desde la parte alta y la otra cuando estábamos recorriendo el barrio de Södermalm, para bajar camino de nuestro apartamento.
La primera vez, es decir, estando en la parte de abajo, cogimos el ascensor que está en un túnel. En realidad hay dos ascensores: uno al fondo que te lleva exclusivamente al primer nivel, y el que está primero, que es con el que puedes subir a la parte alta y por tanto al mirador.
Se puede reconocer también por la cola de turistas que hay esperando jajaja, lo que hace que si encima se va un carrito de bebé sea un poco complicado tener sitio a una hora punta como es el atardecer (tuvimos que esperar mucho rato).
Esto puede cambiar por el tema de las obras, por lo que lo mejor es que si no lo veis igual preguntéis a alguien.

Una alternativa es ir antes y hacer tiempo en el restaurante/cafetería que hay arriba. Y una vez que hayáis sacado las fotos en la puesta de sol, ya bajar (lo que es más fácil que subir).
Y de mirador a mirador, ya que el siguiente punto también es un lugar perfecto para ver el atardecer: el Mirador de Mariaberget y el Paseo Monteliusvägen.

Desde el mirador se tienen unas vistas muy bonitas de Gamla Stan, del Ayuntamiento y de las aguas que rodean la ciudad.

Nosotros no lo visitamos al atardecer porque nos coincidió que estábamos en esa zona por la mañana y luego nos dio pereza volver.


Llegar hasta allí con el carro de la peque no fue fácil porque había muchas cuestas y adoquines muy grandes.

Después, cuando llegas ya al paseo, es un camino de tierra, corto y sin muchas complicaciones, pero vamos, que no quisimos repetir. Pero si podéis cuadrarlo al atardecer sería perfecto.
Y de camino a este último mirador podéis ver la Casa de Mikael Blomkvist, lugar muy cotizado por los seguidores de la saga Millennium.

Aquí es donde vive en la ficción el periodista Mikael Blomkvist, en la realidad es un edificio residencial con una fachada muy fotogénica.

METRO DE ESTOCOLMO
¿Visitar el metro de Estocolmo? Suena raro porque los metros suelen ser lugares «poco apetecibles» pero el metro de Estocolmo es de otro planeta. Sus estaciones son auténticas obras de arte, por algo se dice que es la galería de arte más grande del mundo.
Visitarlas todas es un poco difícil (hay más de 90) por lo que yo hice una preselección de las que más me llamaban la atención y tracé un recorrido para poder verlas.
Si no queréis complicaros también podéis hacer un tour guiado en español por el metro de Estocolmo.
Y que os puedo decir, aluciné en colores al ver la primera, y la segunda, y la tercera. Me parecía increíble que fueran estaciones de metro tan bonitas, tan cuidadas y tan limpias.
Para verlas sin aglomeraciones opté por verlas a primera hora del sábado. Y acierto total como podéis ver en las fotos.
En esta ocasión fui yo sola a hacer la ruta. Mi marido se quedó con las peques en el apartamento.
Para acceder al metro basta con pasar tu tarjeta por el lector que hay en el torno, rápido y cómodo. No hay que ir a ninguna taquilla ni máquina expendedora, es muy simple.
La ruta no os la pongo, ya que dependiendo de donde partáis será diferente. Si quisierais saberla porque os alojáis en Gamla Stan escribidme por aquí con el formulario de contacto o por Instagram y os la paso.
El mapa del metro así como toda la información de horarios y noticias (por ejemplo si hay algún tramo en obras o cortado) la podéis encontrar en su página web.
Os dejo el listado de las estaciones que a mí me parecieron más bonitas.
T-Centralen: Fue la primera estación de metro en ser decorada y es un homenaje a los carpinteros, ingenieros y trabajadores que trabajaron en su construcción.

Se dice que fue pintada de azul ya que es un color que transmite paz y relajación, y es que la estación T Centralen es de las más concurridas de toda la ciudad.

Stadion: Mi favorita. Se encuentra cerca del estadio olímpico donde en 1912 se celebraron las Olimpiadas.

Por ello, ha sido pintada con un gigante Arco Iris que representa los anillos de los Juegos Olímpicos.

Solna Centrum: Una de las escaleras mecánicas que bajan hacia los trenes en Solna Centrum la llaman las «las Puertas del Infierno» por la pintura roja y negra.

El resto de la estación está decorada en tonos rojos y verdes. El verde simula el bosque y está en toda la parte inferior, mientras que el rojo simboliza el cielo del atardecer.

Los artistas quisieron narrar el éxodo rural, y hay muchos detalles y pinturas que lo representan en la piedra pintada.

Kungsträdgården: Significa el jardín del rey, y es que justo arriba de esta estación se encuentran los jardines que antiguamente pertenecían al palacio Makalös.

Hay unos pequeños jardines que representan un antiguo foro romano y réplicas de estatuas que había en el palacio Makalös.

Rådhuset: Es una de las más famosas y otra de mis favoritas. Es tipo cueva con colores marrones y bronces.

Rådhuset significa Palacio de Justicia en sueco, y es que este se encuentra al lado de la estación.
Llevaba apuntadas algunas más, pero no me dio tiempo a verlas. Os dejo sus nombres por si las queréis incluir: Hallonbergen, Akalla, Mörby Centrum y Tekniska Högskolan. Si vuelvo a Estocolmo me gustaría verlas y añadirlas aquí.
DROTTNINGGATAN
Drottninggatan es la principal calle comercial de Estocolmo. Es casi toda peatonal por lo que se puede pasear por ella tranquilamente.

Hay muchísimas tiendas donde poder ver el «estilo sueco». También hay tiendas de recuerdos, cafeterías etc.

Hay muy buen ambiente y además en esta zona está nuestro restaurante favorito de Estocolmo: Kajsas Fisk.

Dos veces fuimos a comer a este restaurante ubicado en la parte baja de una especie de mercado en Hötorget. Hay también ascensor por lo que se puede bajar con el carrito sin problema.

La sopa de pescado es su plato estrella y no me extraña. Está rica y además no es nada cara. También pedimos fish & chips para nuestra peque y le encantó. En la foto parece cualquier cosa jajaja, pero de verdad que está buenísima.

El agua es gratis (la tienen en la barra para poder rellenar tu vaso) y la única pega es que aunque tiene dos zonas de comedor suele estar a tope y puede que tengáis que esperar un poco para poder sentaros.
CONSEJO PAPIS VIAJEROS: Tienen tronas y en los baños comunes a todo el mercado hay uno con cambiador. Estos baños son de pago, pero lo que vimos que hacía la gente es esperar al salir para que no se cerrara la puerta y entrar el siguiente. Mucha picaresca hay por el mundo, los españoles nos llevamos la fama pero…
La Biblioteca Pública de Estocolmo se encuentra al final de esta calle y es una preciosidad, pero en la actualidad está cerrada por obras. Una pena porque por dentro merece una visita.
La colorida Iglesia de San Jacob también está en esta zona. No pudimos entrar porque estaba cerrada pero nos gustó mucho por fuera.

La Ópera Real de Estocolmo está casi al lado. Me hubiera encantado asistir a alguna representación (sobre todo de ballet) pero no había representaciones cuando estuvimos en Estocolmo (a turnos claro, como hicimos en nuestro viaje a Praga o en Viena, con las peques es lo que toca).

Por la Plaza Sergel pasamos un par de veces, pero no me pareció una plaza bonita ni mucho menos un punto imprescindible a visitar en Estocolmo.

Y lo último que os destaco de esta zona es el Puente Riksbron, desde donde se tienen unas bonitas vistas de la ciudad, sobre todo al atardecer.


Os recomiendo no perdéroslas si el tiempo acompaña.


ÖSTERMALMS
El barrio de Östermalms pudimos saborearlo brevemente cuando fuimos caminando a la isla de Djurgården desde Gamla Stan.

Mirad que vistas más bonitas y por lo que os digo que Estocolmo es para caminarla. Estas «postales» de la ciudad me encantan.

Este paseo es una maravilla. Es peatonal y puedes ir admirando los imponentes edificios de Estocolmo.


Nos gustó también mucho el ambiente que había en la zona cercana al agua en Strandvägen, con barcos que eran restaurantes o bares donde tomar algo. Un plan muy chulo cuando el tiempo acompaña y hace solecito.

Incluso algunos tenían un aperitivo con ostras y champán (y no era tan caro como nos imaginábamos).

Y aunque no pertenece a Östermalms, os lo indico en este apartado por cercanía.
En el paseo que os he comentado antes nos acercamos al Puente de Skeppsholm, un elegante puente que une Blasieholmen con la isla de Skeppsholmen.
Su característica principal es el par de coronas doradas que adornan el centro del puente y que son un homenaje a la monarquía sueca.

Y las vistas, claro está. Desde él se obtiene una maravillosa panorámica de Gamla Stan, de los canales de Estocolmo y de Södermalm.


Una pena que la luz no nos acompañó del todo justo en el momento que estuvimos allí, ya que nos acercamos al atardecer pero como veis, estaba bastante nublado.

Para llegar hasta ese puente pasaréis por el Nationalmuseum, otro de los museos de Estocolmo.

Nos quedó pendiente acercarnos al Mercado cubierto de Östermalm (Östermalms Saluhal) donde según leímos se pueden probar especialidades suecas en sus numerosos puestos. Mira que nos gusta a nosotros ir a los mercados y en esta ocasión se nos resistió. Para la siguiente.
Como os comentaba al inicio, había excursiones típicas para hacer desde Estocolmo como Sigtuna, el Castillo Skokloster, el Palacio de Drottningholm o Vaxholm que nosotros no pudimos hacer por falta de tiempo. Este viaje era un primer de acercamiento a este bonito país al que estoy segura de que volveremos.
Y hasta aquí nuestra escapada por la capital sueca que tanto nos ha gustado. Espero que a vosotros también. ¡Adjö!
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¡Salud viajeros!
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